cunctatio

Sobre este cuaderno

Este es un cuaderno de investigación previo a un viaje. Antes deseamos prepararlo. Encontrar pistas que nos ayuden a entender mejor nuestro tiempo, nuestras vidas. Nos preocupa el avance de la muerte y la desesperanza. La ciudad crece pero apenas lo hacen nuestras vidas. Buscamos dar con nuevas sensibilidades que hayan soportado en ellas la creación de un mundo nuevo. Hay que, después del derrumbe al que asistimos día a día, comenzar a verlo. A intuirlo. En el paisaje. De nuestros encuentros. En el paisaje de nuestros caminos. Pistas para comenzar a ver en el horizonte un lugar para habitar el mundo. Comenzar a ver el tiempo y el lugar, las condiciones, en las que podamos por fin, vivir.

De manera continuada, iremos publicando en este cuaderno,  distintos materiales, críticos, combativos, en relación con alguno de las siguientes pertinencias epocales:

– Tiempos-cuntactio.

– Nuevas sensibilidades.

– Comunidades, pueblos, familias, fraternidades, cofradías, sectas, grupúsculos, sindicatos, clubs, sociedades instantáneas, bandas, tribus, pandillas y amantes…

– Separaciones mundanas y existencias posibles.

– Cosmos y Cabaña.

– Máquina.

– Combate.

– Restos. Ruinas. Paisaje.

– Luz.

– Fundaciones.

– Poética anterior.

– Extranjería

 

 


VIAJE EXTRAVAGANTE

Asentamientos en el límite. De Mercamadrid a los vertederos.

Llamamiento

Nos vamos. Nos vamos de la ciudad. Salimos de ella. Emprendemos un viaje a través de un tiempo desierto. El tiempo de la que es cada vez menos nuestra ciudad. Y el desierto es una potencia, que se nos muestra como un fin de ciclo. Nos vamos. Observando el paisaje. Bien atentos. Observando nuestro observar. Poniendo en marcha las imágenes que aún no están muertas. Que anticipan un posible que nadie nos ha prometido. Pero esperamos. Como el que da un paseo buscando un tiempo nuevo, buscando las formas que nos dicen y muestran sus caminos.

El gran mercado va quedando atrás. También los pueblos que construyeron para que los habitáramos. Y que nunca fueron nuestros pueblos. También dejamos atrás a los que ya se fueron, y se instalaron en medio del camino. En sus cabañas. Que derriban una y otra vez. No muy lejos de las antiguas cabañas que construyeron los fundadores en el cerro. Los fundadores de esta ciudad, de la que ahora nos vamos. Y nos vamos alegres. Esta ciudad herida aún por cien batallas, sin más monumento que los nuevos vertederos. Y no queremos más monumento, que el de un pueblo posible. Que avanza, libre, por los caminos.

Nos vemos el 15 de octubre del año 2010.



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